EL CABALLERO CLAUDIO Y SU CABALLO CALIPSO
Había una vez un caballero cabalgando con su caballo Calipso por los campos de Cuenca, mientras cruzaba una colina para combatir contra otro caballero. Con coraza y con catana corrió con cuidado para combatir con el cobarde caballero, cuyo nombre era César. Con ayuda de un campesino, consiguió llegar a la Capital para capturar a su contrario. Tras la batalla en Castilla y la Mancha, Calipso consiguió el centenar de cabras que causó su gran conflicto con César. Con eso, consiguió ser capaz de derrotar a su enemigo y carnearle con su gran catana. Finalmente, Cesár se quedó en cabestrillo, y Calipso muy complacido se consolidó con su centenar de cabras, y un ciclo después se fue a vivir a un castillo el cual contenía un camino lleno de considerables campiñas.